Identidad fragmentada

 

Toda identidad es, en el fondo, una construcción inacabada. Se forma con recuerdos, silencios, gestos heredados, miradas ajenas y experiencias que se acumulan en la memoria como capas de tiempo. En Identidad fragmentada, Me acerco con esta exposición a ese territorio complejo a través del retrato, utilizando la xilografía no solo como técnica, sino como una forma de pensamiento visual capaz de revelar la tensión entre unidad y ruptura.

 

El retrato, tradicionalmente asociado a la búsqueda de una esencia individual, adquiere aquí un carácter distinto. Los rostros que presento no pretenden ofrecer una identidad cerrada o definitiva. Por el contrario, aparecen atravesados por fracturas visuales, desplazamientos y ritmos de línea que sugieren que el yo es siempre múltiple. Cada rostro parece contener varias presencias al mismo tiempo: memoria y presente, intimidad y representación, fuerza y vulnerabilidad.

 

La elección del grabado resulta significativa. Tallar la placa implica un gesto directo, casi corporal. La herramienta hiere la superficie para que la imagen pueda existir. De ese proceso nacen las texturas intensas, las zonas de luz abrupta y las sombras densas que caracterizan estas obras. No se trata únicamente de un recurso formal: las marcas del corte, los relieves y las irregularidades del soporte se convierten en metáforas de la experiencia humana. Así como la placa conserva la huella de cada incisión, la identidad también guarda rastros de aquello que la ha transformado.

 

En estos retratos, la fragmentación no aparece como un signo de pérdida, sino como una condición de complejidad. Los rostros se construyen a partir de planos que se interceptan, de líneas que dividen y al mismo tiempo conectan. La mirada del espectador recorre estas superficies como quien intenta reconstruir una historia a partir de indicios. Cada textura se vuelve un fragmento de relato; cada contraste entre blanco y negro sugiere un diálogo entre lo visible y lo oculto.

 

Trato de mostrar que la identidad no es una forma fija, sino un proceso en constante transformación. En estas imágenes, el rostro se presenta como un espacio de múltiples significados: memoria colectiva, experiencia íntima, resistencia silenciosa y presencia afirmativa. 

 

Félix Ayurnamat

Félix Ayurnamat

 

Artista visual, docente y creador de proyectos culturales. Desde hace más de veinticinco años trabaja entre talleres, aulas y paisajes, buscando que el arte respire fuera de los muros. Su trabajo se mueve entre la gráfica, la escultura y el territorio, donde cada obra intenta pensar el mundo con mirada crítica y vocación social.

 

Ha impulsado festivales, exposiciones y proyectos que nacen del diálogo entre comunidad y creación, reuniendo apoyos institucionales para convertir ideas en experiencias compartidas. Como docente, acompaña a jóvenes, infancias y personas con diversidad a descubrir en el arte una forma de pensar, resistir y mirar distinto.

 

También ha creado espacios donde las obras encuentran público y conversación. Su trabajo explora la memoria, el absurdo y la naturaleza, buscando tender puentes entre arte, territorio y comunidad, para imaginar otros futuros posibles en común.

 

Andrea Méndez

 

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f.ayurnamat@taexvi.org

Serie: El momento

Linograbado

15 x 10 cm

2025-2026